Pasamos cerca de un tercio de nuestra vida durmiendo, así que no es exagerado decir que el sueño define mucho de quiénes somos. Dormir bien recarga el cuerpo, mejora el ánimo, afila la mente y sostiene la salud a largo plazo. Y aunque estamos inconscientes, nuestros hábitos al dormir hablan por nosotros.
Diversos estudios han encontrado una relación entre la postura al dormir y ciertos rasgos de personalidad. No es una ciencia exacta ni una etiqueta rígida, pero sí un espejo interesante de cómo nos relajamos cuando bajamos la guardia.
Aquí te compartimos las cinco posturas más comunes y lo que suelen reflejar.
Posición fetal

Si duermes encogido, abrazando la almohada o las cobijas, sueles ser una persona:
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Reservada y sensible
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Que necesita momentos de calma para recargarse
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Propensa a sentirse abrumada por el ruido externo
Valoras el refugio, la comodidad y los espacios acogedores. Tu dormitorio suele sentirse cálido, protector y lleno de texturas suaves.
Estrella de mar

Dormir boca arriba, con brazos y piernas abiertas, suele asociarse con personas:
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Extrovertidas y abiertas
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Seguras de sí mismas
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Con facilidad para liderar y conectar con otros
Te gusta sentir espacio, aire y libertad. Los ambientes luminosos y los colores cálidos suelen acompañar bien tu energía.
De lado

Una de las posturas más comunes.
Quienes duermen de lado suelen ser:
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Empáticos y adaptables
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Sociables, aunque no se abran de inmediato
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Creativos y emocionalmente receptivos
Tu espacio suele ser equilibrado, con detalles bien pensados, arte y una estética cuidada que se siente “armada”, pero sin rigidez.
El soldado

Dormir boca arriba, con brazos rectos a los lados, refleja a menudo personas:
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Disciplinadas y estructuradas
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Responsables y constantes
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Exigentes consigo mismas
Tiendes a valorar el orden, la simplicidad y los espacios despejados. Menos ruido visual, más calma mental.
Caída libre

Dormir boca abajo, con brazos alrededor de la almohada, es menos común y suele asociarse con personas:
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Aventureras y espontáneas
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Independientes y curiosas
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Con una necesidad interna de control, aunque no siempre visible
Tu dormitorio suele tener carácter propio: sobrio, pero con detalles que lo hacen único.
Lo importante no es la etiqueta
Es cómo descansas.
Una postura puede decir algo de ti, pero si no te permite dormir profundo, necesita apoyo: una buena almohada, textiles adecuados, temperatura correcta y un entorno que acompañe.
En Favre creemos que el descanso revela quién eres cuando el cuerpo se siente seguro.
Porque cuando duermes bien, no solo descansa el cuerpo: descansa tu personalidad.
Siente la diferencia. Empieza por tu descanso.
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